Porto de Galinhas

Ubicado en el Norte de Brasil, inicialmente era una villa de pescadores, que de a poco por la belleza natural de su entorno se convirtió en un lugar único. Para acceder a Porto de Galinhas, llegamos en avión hasta Recife y de allí son 80 km por tierra. Es un lugar recomendado para familias y parejas debido a su tranquilidad. A pesar de poseer un centro muy pequeño y pintoresco, la mayoría de los hoteles se encuentran alejados del mismo.

En contraste con otras playas del país, aquí el agua no es fría. Los visitantes de Porto Galinhas disfrutan de las playas y de las piscinas naturales, en aguas tranquilas, transparentes y templadas, que promedian los 26 grados durante todo el año. Todos los días caen breves y esporádicas lluvias, pero por su poca intensidad no llegan a molestar a los veraneantes. La playa se aprovecha desde bien temprano, porque a las 17 horas ya comienza a oscurecer.